Los Tres Jóvenes Son Librados del Horno de Fuego

27 oct. 2012



Daniel 3, 19-30


19. Al oir Nabucodonosor estas palabras, la
cara se le puso roja de rabia contra los tres
jóvenes. Entonces ordenó que se calentara el
horno siete veces más de lo acostumbrado;
20. luego mandó  que algunos de los soldados
más fuertes de su ejército ataran a Sadrac,
Mesac y Abed-negó, y que los arrojaran a las
llamas del horno.
21. Los tres jóvenes, vestidos
todavía con la misma ropa de los altos cargos
que ocupaban, fueron atados y arrojados al
horno ardiente.
22. Y como el rey había mandado
que su orden se cumpliera al instante, y el
horno estaba muy encendido, las llamas
alcanzaron y mataron a los soldados que habían
arrojado en él a los tres jóvenes,
23. los cuales
cayeron atados dentro del horno.
24. Entonces Nabucodonosor se levantó
rápidamente, y muy asombrado dijo a los
consejeros de su gobierno:
-¿No arrojamos al fuego a tres hombres
atados?
-         Así es – le respondieron.
25. Pues yo veo cuatro hombres desatados,
que caminan en medio del fuego sin que les
pase nada, y el cuarto hombre tiene el aspecto
de un ángel.
26. Y diciendo esto, Nabucodonosor se acercó
a la boca del horno y gritó:
- ¡Sadrac, Mesac y Abed-negó, siervos del
Dios altísimo, salgan y vengan aquí!
 Los tres salieron de entre las llamas,
27. y todas
las autoridades de la nación allí presentes se
acercaron a aquellos hombres, cuyos cuerpos
no habían sido tocados por el fuego y comprobaron
que ni un pelo de la cabeza se les había
chamuscado ni sus vestidos se habían estropeado,
y que ni siquiera olían a quemado.
28. En ese momento Nabucodonosor exclamó:
“¡Alabado sea el Dios de Sadrac, Mesac y
Abed-negó, que envió a su ángel para salvar a
sus siervos fieles, que no cumplieron la orden
del rey, prefiriendo morir antes que arrodillarse
y adorar a otro dios que no fuera su Dios.
29. Ahora pues, yo ordeno que cualquier hombre
que hable mal del Dios de estos jóvenes, sea
descuartizado, y su casa convertida en un montón
de escombros, sea cual sea su pueblo,
nación o lengua, pues no hay otro dios que
pueda salvar así.”
30. Luego el rey dio a estos tres jóvenes cargos
más importantes en la provincia de Babilonia.





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