como acercarnos con eficacia a jesus

1 ene. 2019

Dios no Tiene Favoritismo IV  Final.


En Momentos Críticos.

  En cada uno de los tres casos, que hemos
analizado, los personajes están doblegados por el 
sufrimiento.  Los tres acuden a Jesús porque ya
no hay otro camino.  El dolor los ha humillado,
ya no piensan en el "¿qué dirán? los demás.
Sólo piensan en sus hijos y en el sirviente que 
están gravemente enfermos.  No son raras las veces
que el dolor nos ha llevado hacia Dios.  Hay un
momento en que tocamos fondo en el sufrimiento,
y constatamos que todo lo humano no puede
salvarnos.  Entonces levantamos nuestras manos
a Dios y sabemos que hay Alguien que puede
tener para nosotros una respuestas.

  El dolor también es un desinfectante
maravilloso contra el orgullo.  Nos hace darnos 
cuenta de nuestra poquedad.  Nos enfrenta con
nuestras realidades más desagradables. Entonces,
como Jairo, vamos sin pretensiones ante Jesús;
como el capitán romano, le decimos que "somos
indignos" de todo favor.  Como el alto oficial,
dejamos a un lado nuestra autosuficiencia y nos
abandonamos en las manos del Señor.

  El evangelio nos proporciona bellos ejemplos
de cómo acercarnos con eficacia a Jesús para ser 
escuchados.  Podemos hacerlo como el leproso,
sin exigencias: "Señor, si tú quieres, puedes
curarme".  Como el ciego Bartimeo, podemos
gritar en nuestra angustia:  "Jesús, Hijo de David,
ten piedad de mi"  (Mc 10,  47).  Como la 
hemorroísa, podemos ahorrarnos la palabras, pero
inflar nuestro corazón de confianza en Jesús.

  La manera más segura de acercarnos al Señor,
es no "extrañarnos" si nos hace esperar más de lo 
que le habíamos estipulado.  Lo mejor es,
simplemente, estar junto a El y saber que, de
sobra, conoce nuestras penas y quiere liberarnos
de ellas en el momento oportuno.  Total: El nos 
ama como a hijos queridos, y sabe lo que más
nos conviene.










Texto Tomado del Libro:
Personajes del Evangelio
Autor:  P. Hugo Estrada s.d.b.