Reflexión El Ciego de Nacimiento.

15 sept. 2017

La Fe es Dinámica.


La primera vez que al ciego le preguntaron
quién lo había curado, su respuesta fue: "Ese
hombre que llaman Jesús" (Jn 9, 11).

Para el ciego Jesús era un simple hombre,
seguramente muy bueno; pero hasta allí: un
hombre.

El enfrentamiento que el ciego debe tener con
los dirigentes de la sinagoga le sirve para definir
mejor su fe. Ellos sostienen que Jesús es un hereje,
un pecador. El ciego comienza a defender que
eso no es posible. el ciego llega a decir: "Si este
hombre no viene de Dios, no podría hacer nada"
(Jn 9, 33). Para el ciego esta claro: si ese hombre
lo ha curado de manera tan milagrosa, debe ser
alguien bendecido por Dios, un profeta (Jn 5, 20).

El "ignorante " ciego  les está dando clases de
teología práctica a los Rabinos de la sinagoga.
Bien dijo Jesús: "Gracias, Padre, porque has
revelado estas cosas a los sencillos, y las has
escondido a los sabios y entendidos" (Mt. 11, 25).
El ciego, ha recibido la revelación de Dios porque
abrió su corazón a la Palabra de Jesús. Aquellos
sabiondos, por su orgullo, se han quedado sin
entender nada de Dios. La luz solamente les ha
servido para encandilarlos y no ver nada.

 El ciego, ahora, ya está preparado para un
paso más hacia la madurez en su fe. Se encuentra
por la calle con Jesús; el ciego está cabizbajo
porque lo acaban de expulsar de la sinagoga.
Jesús nuevamente, se le acerca; toma  la iniciativa
del diálogo, y le dice: "¿Crees, en el Hijo del
Hombre?. Jesús empleaba la expresión "Hijo
del Hombre" para referirse al Mesías, el enviado
de Dios. El ciego responde: "Dime quién es
para que yo crea". Aquí viene la revelación total
que faltaba: "Soy yo. El ciego cae de rodillas y
dice: "Señor, yo creo" (Jn 9, 38).

 Es sumamente aleccionador cómo el ciego
fue progresando en su fe con respecto a Jesús.
 Primero, habló de él como un "hombre llamado
Jesús". Más tarde, ante los dirigentes de la
sinagoga, que lo llamaban pecador, el ciego
aseguró que Jesús era un "profeta". Ahora, allí
en la calle, el ciego, al saber que Jesús es el
Mesías, se hinca y lo llama: "Señor" (Jn 9, 38).

 El ciego, en esta forma, llega a un "encuentro
personal" con Jesús. Es más que seguro que este
ciego llegaría a ser uno de los discípulos
sobresalientes de las primeras comunidades
cristianas. Por algo el evangelista se toma tanto
cuidado en describir ese proceso en la maduración
de la fe de este ciego. Ahora el ciego tenía plena
luz en sus ojos y en su corazón.


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Texto Tomado del Libro:
"Personaje del Evangelio"
Autor: P. Hugo Esttrada s.d.b.