La Parábola del Buen Pastor

11 may. 2009

San Juan 10:1-21



10.
1. De cierto, de cierto os digo: El que
no entra por la puerta en el redil de
las ovejas, sino que sube por otra parte,
ése es ládron y salteador.
2. Más el que entra por la puerta, el pastor
de las ovejas es.
3. A éste abre el portero, y las ovejas oyen
su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y
las saca.
4. Y cuando ha sacado fuera todas las propias,
va delante de ellas; y las ovejas le siguen,
porque conocen su voz.
5. Mas al extraño no seguirán, sino huirán
de él, porque no conocen la voz de los extraños.
6. Esta alegoía les dijo Jesús; pero ellos no
entendieron qué era lo que les decía.
7. Volvió pues, Jesús a decirles: De cierto,
de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas.
8. Todos los que antes de mí vinieron, ladrones
son y salteadores; pero no los
oyeron las ovejas.
9. Yo soy la puerta: el que por mí entrare,
será salvo; y entrará y saldrá, y hallará
pastos.
10. El ladrón no viene sino para hurtar y
matar y destruir; yo he venido para que
tengan vida, y para que la tengan en abundancia.
11. Yo soy el buen pastor; el buen pastor su
vida da por sus ovejas.
12. Mas el asalariado, y que no es el pastor,
de quien no son propias las ovejas,, ve venir al
lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo
arrebata las ovejas y las dispersa.
13. Así que el asalariado huye, porque es
asalariado, y no le importan las ovejas.
14. Yo soy el buen pastor; y conozca a mis ovejas,
y las mías me conocen.
15. así como el Padre me conoce, y yo conozco
al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.
16. También tengo otras ovejas que no son de
este redil; aquéllas también debo traer, y
oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.
17. Por eso me ama el Padre, porque yo
pongo mi vida, para volverla a tomar.
18. Nadie me la quita, sino que yo de mi
mismo la pongo. Tengo poder para ponerla,
y tengo poder para volverla a tomar. Este
mandamiento recibí de mi Padre.
19. Volvió a haber disensión entre los entre los judíos
por estas palabras.
20. Muchos de ellos decían: Demonio tiene,
y está fuera de sí: ¿por qué le oís?
21. Decían otros: Estas palabras no son de
endemoniado. ¿Puede acaso el demonio
abrir los ojos de los ciegos?



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