La Parábola Del Hombre Rico y Lázaro

12 may. 2009

San Lucas 16:19-31



19. "Había un hombre rico, que se vestía con
ropa fina y elegante y que todos los días ofrecía
espléndidos banquetes.
20. Había también un pobre
llamado Lázaro, que estaba lleno de
llagas y se sentaba en el suelo a la puerta del rico.
21. Este pobre quería llenarse con lo que
caía de la mesa del rico; y hasta los perros se
acercaban a lamerle las llagas.
22. Un día el pobre murió, y los ángeles lo llevaron
a sentarse a comer al lado de Abraham. El rico
también murió, y fue enterrado.
23. "Y mientras el rico sufría en el lugar donde
van los muertos, levantó los ojos y vio de
lejos a Abraham, y a Lázaro sentado a su lado.
24. Entonces gritó: '¡Padre Abraham, ten lástima
de mí! Manda a Lázaro que moje la punta de
su dedo en agua y venga a refrescar mi lengua,
porque estoy sufriendo mucho en este fuego.'
25. Pero Abraham le contestó: 'Hijo, acuérdate
que en vida tú recibiste tu parte de bienes, y
Lázaro su parte de males. Ahora él recibe consuelo
aquí, y tú sufres.
26. Aparte de esto, hay un
gran abismo entre nosotros y ustedes; de modo
que los que quieren pasar de aquí allá, no
pueden, ni de allá tampoco pueden pasar aquí.'
27. "El rico dijo: 'Te suplico entonces, padre
Abraham, que mandes a Lázaro a la casa de mi padre,
28. donde tengo cinco hermanos, para
que les llame la atención, y así no vengan ellos
también a este lugar de tormento.'
29. Abraham dijo:
'Ellos ya tienen lo escrito por Moisés y los profetas:
¡que les hagan caso!'
30. El rico contestó: 'Padre Abraham, eso no basta;
pero si un muerto resucita y se les aparece, ellos se
convertirán.'
31. Pero Abraham le dijo: 'Si no quieren hacer
caso a Moisés y a los profetas, tampoco
creerán aunque algún muerto resucite.' "



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